enero, 4, 2026 • Tiempo de Lectura: 4 minutos

CASO #21• El éxodo de los colegios.

Infraestructura intacta, vida desplazada

El Colegio Experimental Simón Bolívar, con una matrícula de alrededor de tres mil alumnas, fue dirigido durante décadas por mi abuela, Elena Cortés de Najas. Ubicado en el Centro Histórico, operó como una infraestructura urbana activa: formó generaciones de mujeres quiteñas y activó miles de trayectos a pie y comercio de cercanía en varios barrios.

Por varias razones, alrededor de 2012, salió del centro y el efecto fue profundamente urbano. Comerciantes del entorno relataron caídas sostenidas en la actividad y, cuando se pierden anclas institucionales, se reducen las ventas; menos locales abiertos debilitan la vigilancia informal y una menor percepción de seguridad refuerza la decisión de salir de la zona. El deterioro no aparece de golpe: se enfría por acumulación.

Unos años antes, en 1998, el Colegio Alemán salió del norte para establecerse en Lumbisí–Cumbayá, con aproximadamente 1.600 estudiantes que, en el norte, generaban flujos previsibles que sostenían la vida barrial en ejes hoy considerados estratégicos para el repoblamiento. Ese traslado del centro-norte a los valles fue un punto de inflexión para Quito.

En las últimas dos décadas, la migración educativa en Quito siguió una secuencia territorial clara. El colegio Spellman, que salió del sector de El Girón y se trasladó en 2000 a San Patricio–Cumbayá, consolidó allí una matrícula que bordeó los 1.800 estudiantes en distintos periodos. Otras instituciones del norte también se movieron hacia los valles y, con ellas, actividades de barrios completos.

Luego vino el siguiente salto. El Colegio Americano de Quito, tras décadas como ancla del sector El Condado, inició su traslado definitivo a Puembo, con un campus diseñado para alrededor de 2.500 estudiantes y con entrada en operación prevista para 2026. La progresión es legible: del centro-norte a Cumbayá; de Cumbayá a Puembo.

Esto no es una crítica al traslado de colegios. Las ciudades cambian, las infraestructuras se adaptan y las familias toman decisiones razonables. El problema no es que las instituciones se muevan, sino cómo la ciudad gestiona lo que dejan. En Quito, esas salidas ocurrieron sin una secuencia urbana que amortiguara el vacío: sin reemplazo funcional ni anclas intermedias. El costo no estuvo en la decisión, sino en el tiempo muerto posterior, cuando el barrio absorbe la pérdida y empieza a enfriarse.

En ese marco, conviene leer, como escenario estructural plausible, el caso del Colegio Benalcázar (Municipal), aún activo en una de las zonas más densas del hipercentro y, desde hace años, bajo presión inmobiliaria. Su presencia no sostiene un barrio residencial clásico, pero sí ritmos horarios y una economía de proximidad diurna que, en ese contexto, retirarla no liberaría suelo: reduciría la resiliencia urbana.

Lo que muestran estos casos es una pista clara de cómo funciona la ciudad. Durante décadas, los colegios no fueron consecuencia de la habitabilidad: fueron parte de la infraestructura que la hacía posible.

En múltiples casos internacionales, como el Programa «Quiero Mi Barrio» de Chile y los modelos de Community Schools en Estados Unidos, se han utilizado escuelas como nodos barriales tempranos: edificios abiertos más allá del horario escolar, integrados al deporte, la cultura y los servicios comunitarios, implementados antes de que la demanda residencial sea fuerte. Primero se reduce el riesgo urbano; el repoblamiento viene después.

Traducida a Quito, la secuencia importa. Primero, condiciones mínimas de previsibilidad: veredas continuas, iluminación, control de la velocidad, seguridad situacional. Sin eso, cualquier ancla fracasa. Luego, una ancla educativa puente, de escala controlada, que no exige matrícula masiva ni retorno inmediato: inicial, programas vespertinos, bibliotecas infantiles, uso compartido del espacio. Educación visible y cotidiana para reactivar la rutina sin inventar demanda. Recién después, cuando el umbral existe, la escala puede crecer.

En ese punto aparecen actores que hoy existen, pero aún no se les lee como parte de una estrategia urbana. CRISFE, por ejemplo, aparece como un actor con un horizonte amplio al reciclar infraestructura educativa en zonas frágiles del norte. Si su expansión se alinea con los objetivos urbanos, podría desempeñar una función educativa donde el mercado aún no entra, sin convertirse en promotora inmobiliaria. Más adelante, cuando el entorno ofrezca estabilidad, redes privadas como Innova Schools, con sedes de escala media, pueden consolidarse donde ya existe demanda. Ambas lógicas son complementarias si se ordenan en el tiempo.

La oportunidad, entonces, no está en frenar el movimiento ni en idealizar el pasado, sino en una política pública que reconozca esta capacidad e incorpore deliberadamente estrategias de repoblamiento, en lugar de dejar que el vacío se acumule y se enfríe solo.

Los colegios siguen siendo un indicador temprano, no como edificios, sino como señal de que una zona todavía sirve o dejó de servir para criar. Tal vez el problema no fue solo que la ciudad perdió barrios, sino que dejó de planificar la infancia como parte central de su desarrollo.


Fuentes consultadas

Educación y relocalización de colegios en Quito

Colegio Experimental Simón Bolívar (Quito)
https://es.wikipedia.org/wiki/Colegio_Experimental_Simón_Bolívar

Municipio de Quito / Quito Informa
https://www.quitoinforma.gob.ec/

Colegio Alemán de Quito
https://www.colegioalemanquito.edu.ec/

Unidad Educativa Salesiana Cardenal Spellman
https://www.spellman.edu.ec/
https://es.wikipedia.org/wiki/Colegio_Cardenal_Spellman

Colegio Americano de Quito (FCAQ)
https://www.fcaq.k12.ec — Nuevo campus, entrada 1
https://www.fcaq.k12.ec — Nuevo campus, entrada 2
https://www.primicias.ec — Inversión y traslado a Puembo

Colegio Einstein (Quito)
https://www.colegioeinstein.edu.ec/

Fundaciones y redes educativas

CRISFE – Fundación
https://crisfe.org/crisfe

Innova Schools (Ecuador)
https://www.innovaschools.edu.ec/

Educación como ancla urbana — referentes internacionales

Programa «Quiero Mi Barrio» (Chile)
https://quieromibarrio.gob.cl/

Community Schools (EE. UU.)
https://www.communityschools.org/

Boston Schoolyard Initiative
https://www.boston.gov/departments/boston-schoolyard-initiative

Zones d’Éducation Prioritaire – ZEP (Francia)
https://www.education.gouv.fr/les-reseaux-d-education-prioritaire-rep-415

Bilbao Ría 2000 (España)
https://www.bilbaoria2000.org/

4 comentarios en “Caso #21”

  1. Comentario para preciso sobre urbanismo, población y epicentros de habitabilidad. Soy de Guayaquil y sé por amigos quiteños que la capital pasa por los mismos problemas que al pie del manso Guayas también transitamos acá. Barrios que se van quedando sin vecinos; la presión agresiva de urbanizar amplias zonas de innegable vocación rural y agrícola (muchas veces sin contar con infraestructura de servicios básicos); pérdida de sentido de pertenencia con la ciudad (los típicos guayaquileños que dicen serlo pero solo cruzan el río Daule para ir al aeropuerto). Estas desconexiones entre vecinos, habitantes y barrios van minando la vida urbana, la van entregando al abandono (propiedades en venta por doquier implica menos transeúntes) y a la inseguridad. Me reconforta leer que existen otros que piensan que otras ciudades como Quito o Guayaquil son posibles si se piensan los espacios públicos como una extensión de mi desarrollo privado, personal y vital.

  2. ¡Gran análisis Esteban!

    Estos movimientos de grandes instituciones generan impacto tanto en el lugar que abandonan como al lugar al que llegan. Obviamente las fuerzas del mercado y los cambios de las tendencias en las familiares provocan estos movimientos como tú bien lo señalas.
    Sí me deja pensando en la falta de reacción por parte de las autoridades cuando se dan estos movimientos e inversiones ya que la autoridad municipal conoce con mucha antelación los proyectos que se piensan construir en el futuro.
    Alguna vez escuché que la U. Central pensaba moverse a la zona de El Arenal en Tumbaco (no sé si era real esa iniciativa). ¿Qué pasaría si fuese así? ¿Qué sucedería con toda la zona de la U. Central actual?
    Universidades, colegios, clubes privados, aeropuertos, embajadas, terminales de buses, etc. Aparecen en medio de un tejido urbano que se tiene que desacomodar y acomodar al cambio como bien pueda.
    ¿Cuándo va a cambiar esta falta de planificación?

    1. Totalmente, Tomás. Creo que ahí está justamente el problema: no que estas instituciones se muevan —porque la ciudad cambia y eso es natural— sino que muchas veces sabemos con años de anticipación que van a hacerlo y aun así reaccionamos cuando el impacto ya ocurrió. Hay que seguir hablando sobre esta epidemia donde lo urgente destruye lo importante. Un abrazo

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