octubre, 12, 2025 • Tiempo de Lectura: 6 minutos

CASO #9• Marroquín y las firmas que son nuestro espejo (o el día que quisimos auto-revocarnos).

Porque no hay líderes fallidos, sino sistemas que los fabrican.

Nota previa

Esta es la primera entrega de un proyecto cívico que llamo AURA (Alianza Urbana de Renovación y Acción Suprapolítica).

Escribo como ciudadano y ecuatoriano.
No soy neutral.
Defiendo estándares.
No busco convencer; escribo para provocar y ordenar ideas.

El ciclo de la indignación

Cada cierto tiempo miramos nuestro reflejo y no nos gusta. Cambiamos de improvisadores —alcaldes, concejales— y repetimos la misma historia.

En 2025, el intento de revocar al alcalde de Quito, Pabel Muñoz, fue un eco de esa rutina: se anunciaron cerca de 470.000 firmas, pero apenas 94.000 cumplieron los requisitos formales del CNE. El proceso terminó desistido antes de llegar a consulta.

La secuencia fue la misma de siempre: reunir firmas, indignarse, desistir, olvidar. Ctrl C, Ctrl V.

El intento no llegó al debate político, pero dejó una verdad desnuda: no fallan las personas, falla la estructura que las produce. Nos cuesta admitirlo: hemos reducido la política a nombres propios.
La verdadera revocatoria que deberíamos firmar es contra nuestra propia superficialidad.

Somos parte del sistema que criticamos, alimentándolo con emociones y despiste.

Autonomía de papel

La Constitución promete autonomía política, administrativa y financiera.
El COOTAD asigna el 21 % de los ingresos permanentes y el 10 % de los no permanentes del Presupuesto General del Estado a los gobiernos autónomos.
En teoría.
En la práctica, no hay independencia.
Cuando la liquidez nacional se encoge, los improvisadores se convierten en pedigüeños, esperando transferencias o favores del gobierno central.

Es una cadena de dependencia: el Estado espera del petróleo, los municipios del Estado, los barrios de los municipios.
Una matrioska infinita de excusas que mantiene a todos subordinados al siguiente.

El dinero que Quito produce y el que no regresa

Según el SRI, la recaudación nacional de 2024 fue de USD 20.131 millones, y Quito generó USD 9.769 millones: casi la mitad de todos los impuestos del país.
A cambio, la capital recibe apenas once centavos por cada dólar que aporta en presupuesto o inversión pública.

El reparto nacional no es injusto por existir —es necesario que los recursos se redistribuyan para equilibrar al país—, pero la proporción es desequilibrada.

El Modelo de Equidad Territorial fija un 21 % de los ingresos permanentes y un 10 % de los no permanentes del presupuesto nacional para todos los gobiernos locales, aplicando factores de población, pobreza y extensión.
El problema es que ese modelo no se actualiza al ritmo del crecimiento urbano de Quito ni reconoce su papel como motor fiscal y administrativo del país.

Producimos como capital y recibimos como parroquia.
Se nos exige ser una metrópoli global con presupuesto de ciudad intermedia.

Y aun estando de acuerdo con la redistribución, resulta insostenible que una ciudad que genera casi la mitad de la recaudación nacional funcione con apenas una fracción mínima de lo que entrega.

Política sin estructura

El municipio es un campo de batalla ideológico donde algunos concejales votan como seguidores ciegos de sus bloques, a veces a cambio de comisiones privadas tras el velo.

La izquierda predica moral y desvía fondos sin culpa.
La derecha ama el libre mercado, pero olvida nivelar la cancha.
El centro parlotea en cafés y celebra empates.

El problema no es ideológico: es estructural.
Una fábrica de subdesarrollo con improvisadores oprimiendo los botones.

Deja tu comentario

Tu email no será publicado. Los campos obligatorios están marcados con

Artículos de interés

Caso #38 Caso #38
Caso #38 Lo que confundimos cuando vemos una grúa

Detrás de cada grúa hay una cadena de decisiones que casi nadie ve y que termina definiendo no solo cómo se ve un lugar, sino también cómo se vive. A ...

Más información
Caso #37 Caso #37
Caso #37 El mejor alcalde es el que no hace falta

Primero, despejemos lo obvio: el candidato perfecto no existe. No puede existir. Y no debería ser necesario que existiera. Si alguien necesita un líde...

Más información
Caso #36 Caso #36
Caso #36 Cumbayá no fue un plan. Fue una autopista

Viví casi toda mi vida en el norte de Quito. En 2020 me vine al valle impulsado por esa vieja tentación de arquitecto de construir mi propia casa.

Más información

Quito, caso por caso.

Cada semana, un análisis urbano directo al grano.